Carta a mi abuela Isabel

¡Hola querido lector de Freakroko!

¿Cómo has pasado?

Hace ya un tiempo largo que no recorro éstas páginas web para comunicarme con ustedes y sinceramente ya lo extrañaba.

Verán, la vida no es fácil, muchos lo saben ya. Mi vida siempre estuvo plagada de incertidumbre, principalmente por mi falta de autonocimiento.

Yo no soy alguien que sabe firmemente hacia donde quiere llegar, solamente voy con la corriente, me dejo guiar por lo que mi corazón me dice, aunque hacía ya un tiempo que no permitía a mi corazón guiarme por miedo a cometer más errores.

Este año cometí algunos errores graves, que de hecho quiero enumerar, puesto que ésto es una carta a una persona que me ha enseñado a vivir, es quien me hace llorar desde que partió de éste mundo.

El no seguir mis ideales fue el error más grande que cometí en mi vida, y el miedo a arriesgarme es lo que hizo que no los siga.

Además, cometí otro error muy grave, engañé a una persona a la cual quería mucho, y le hice un daño irreparable que ya no está bajo mi control solucionarlo, eso sólo el tiempo le dará un lugar.

El último gran error que cometí es dejarme engañar por el miedo una vez más en lugar de buscar todas las soluciones posibles a mi problema actual, que es estar donde quiero estar ahora y con quien quiero estar ahora. Pero para éste error creo haberlo atajado a tiempo como para solucionarlo.

Pues bien, no soy perfecto, ni mucho menos. Y sé que no es posible serlo.

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Quiero dejarte éstas líneas Isabel, para que sepas lo mucho que aprecié tu presencia en mi vida.

Siempre pensé que lo que me decías era para que lo siga a rajatabla, que debía ser bueno, que debía estudiar y formarme para obtener un buen trabajo y estabilidad laboral, siempre consideré que tus enseñanzas eran para toda la vida y te tuve en el pedestal que te mereciste estar.

Hoy, que ya no te tengo en tu forma física conmigo, me doy cuenta que no le erré el camino, sí quizás algunos métodos y decisiones, pero no el camino.

Sigo fielmente mi forma de pensar, pretendo llevar a cabo mi gran plan de vida y hoy más que nunca tengo con quien hacerlo, aunque aún me falten los medios que necesito para llevarlo adelante. Pero sin duda que voy a seguir fiel a mí mismo, voy a buscar el camino del auto conocimiento y a llenar mi alma plenamente de cada instante que viva, a disfrutar los segundos en compañía de mis seres queridos y a no olvidar lo que queda detrás en el camino.

 

Me duelen tantas cosas que he hecho, pero comprendí que para arriesgarse y enfrentar los miedos y deseos de cada uno, a veces hay que lanzarse así pierdas todo en el camino.

Hoy no perdí todo, aprendí que no arriesgarse ya de por sí es perder, porque no logramos superar esos miedos que nos retienen y no nos permiten avanzar en nuestros ideales.

La verdad querida abuela, es que no se ni porqué te escribo una carta en mi blog tras 3 años de tu desaparición física, pero es algo que necesitaba compartir.

No hay nada más doloroso en la vida humana que un alma y un corazón desgarrados por la partida de una parte de nosotros, puesto que el consuelo solo lo aporta el tiempo y en éste caso, no hay consuelo que me alivie de no recordarte siempre y afligirse por no haber compartido todo mi tiempo disponible contigo.

Me han dicho que no tiene sentido llorar cuando una persona se nos va de éste mundo, pero yo se que si bien quizás estuve mal en no enfrentar mi dolor de verte sufrir y acompañarte siempre que podía, sé también que disfruté el tiempo que me permitiste compartir contigo, sé que el tiempo que compartí al final de tus días fue algo hermoso, aunque me doliera verte completamente despojada de tu magnificencia característica, de esa mujer fuerte y con presencia que me enseñó tantas cosas, sé que hice bien en despedirte cuando tuve la oportunidad de hacerlo, y sé que te fuiste a un buen lugar, lo sé porque te vi hace poco acompañar a otro ser amado mío, y te agradezco por ello.

Prometer no puedo, es imposible prometer cosas siendo yo. Pero sí puedo seguir parte del camino que me enseñaste, ese camino a la libertad, al conocimiento propio del mundo y a compartir los aprendizajes que he llevado acabo y los que logre en el futuro con las personas que deseen abrirse a ellos. Puedo darte mi corazón de que haga lo que haga, seré fiel a mí mismo y volveré a aprender de mis errores para fortalecerme y mejorar.

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No se qué estarás haciendo ahora abuela, pero estoy seguro de que estás deslumbrando a cuantas personas se te acerquen, puesto que un ser de luz como tú es difícil volver a ver en éste mundo de oscuridad.

Y ahora que me despido nuevamente con una carta, espero desde lo profundo de mi alma que nos encontremos otra vez, aunque creo haberte encontrado ya en otro ser de luz que llegó a mi vida en éstos momentos de penumbra.

Gracias por haberme ayudado a vivir, gracias por haberme otorgado el lugar en tu vida que me diste, pero por sobre todo, gracias por permitirme conocerte y apreciarte por como fuiste sin importar lo que el resto del mundo pensara de vos. Gracias por ser la viejita loca que me enseñó el mundo, ahora me toca a mí recorrerlo por mi cuenta.

Tengo tantas preguntas para hacerte cuando nos reencontremos, tantas anécdotas e historias que contarte.

Quiero que sepas que no olvido, solamente tomo otro camino con todo el aprendizaje que llevo conmigo. Mi mochila seguirá cargada de mi pasado, pero estará más liviana para lo que pueda entrar en mi futuro.

Así que nos veremos en algún lugar y en algún momento. Mi mochila me espera abuela y no quiero hacerla esperar más. Te extraño.

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