Retornando de la Locura

En fín, no espero haber inspirado a nadie, puesto que mi reflexión es bastante básica, pero sí pretendo que al menos haya una chispa en alguno de nuestros lectores que encienda una mecha y propague un incendio, uno de esos incendios hermosos que ilumina la vida.

Hacia Uyuni, la Tierra de los Trenes y el Salar.

La estación de trenes en Oruro daba la sensación de pertenecer a otra época al igual que los trenes. Como en todas las estaciones de Bolivia reinaba el caos y nosotros aún no contábamos con un lugar en donde hospedarnos al llegar a destino.
Partimos y a unos pocos kilómetros nos vimos sorprendidos por el paisaje, en plena llanura, ¡el tren atravesaba el agua!